Los craps resultan una compleja trama de apuestas, probabilidades y combinaciones, condimentadas con el gran riesgo del azar. Y esto define claramente a los jugadores de dados.
Pocos apostadores tienen en cuenta un riguroso análisis de las probabilidades a favor al planear sus estrategias y son menos aún los que construyen una estructura sólida de refuerzo para el momento de apostar en el juego. Es público y conocido que las apuestas a Pase y No Pase son las de mayor margen que ofrece la banca pero no todos deciden seguir este consejo y reforzarlo con las apuestas Libres.
Para la mayoría de los seguidores de craps el juego les permite desatar emociones, intuiciones y así guían sus apuestas. Muchas supersticiones y leyendas avivan claramente la creencia de que el azar puede llevarnos por buen camino, y sólo el azar. Pero esto no es así.
La buena suerte existe con los dados, pero se supone que hay que ir subiendo las apuestas cuando estamos con suerte para mejorar los beneficios. Pero también hay que saber retirarse a tiempo cuando la racha no es buena o cuando ya la emoción guía por completo nuestras apuestas. Porque si no, las pérdidas no se harán esperar.
Hay dos maneras de acumular beneficios y estas son apoyar el Resultado y hacer apuestas Libres. O lo contrario, ganar cuando el tirador obtenga un crap. De esta manera se acumulan las apuestas con sus beneficios.
Cuando realizamos múltiples apuestas buscando las mejores posibilidades, se dice que se trata de apuestas aseguradas. De esta manera se puede perder a línea pero ganar la apuesta de llamada o ganar la apuesta a línea perdiendo en la apuesta de apertura. Claro que también se pueden perder todas las apuestas, y este riesgo siempre existe.
Muchos han inventado supuestos sistemas infalibles de apuestas o métodos de combinación de apuestas que no fallan. Si bien se pueden reducir en mucho las probabilidades en contra, hay que reconocer que éstas nunca llegarán a cero. Así que recordemos siempre que el dinero de las apuestas es dinero para diversión. Nunca hay que exceder el monto que podamos gastar como sobrante, confiando en recuperarlo más adelante. Porque lo más probable es que esto nunca suceda.
Siempre hay que tener presente que la banca tiene un alto porcentaje, incluso en las combinaciones de apuestas más seguras. Por lo tanto, cuanto más tiempo permanezcamos en el juego mayores serán las probabilidades de perder. En el azar, el tiempo es determinante y sea una buena o mala racha, la regla dice que ésta siempre se corta. El casino tiene todo el tiempo a favor para esperar nuestro fracaso, después de todo vive de ello. O sea que el azar es determinante, la inteligencia maneja las probabilidades y disminuye los riesgos, pero es el factor emotivo el que nos guía a un buen o mal camino.
Otro tema importante de ver es el juego de las probabilidades a favor. Produce mucha más satisfacción el juego a las apuestas positivas que su contrario, en todas las variantes. Y esto sin tener en cuenta el éxito o no de las jugadas o los análisis de probabilidades existentes a disposición de cualquier jugador. Es indudable que la emoción prima en los juegos y las apuestas más que otras circunstancias de análisis.













